| «Hizo soplar en el cielo el viento solano, y con su poder dirigió el viento del sur» (Sal 78, 26) |
Son los vientos portadores de sueños y también de miserias. Traen y acercan multitud de realidades. Unos días regalan oportunidades, otros nos bloquean impetuosamente. Unos nos acercan a personas o proyectos y otros son recordatorios de rutas por las que no conviene seguir. Cuando menos lo esperas se imponen y hasta molestan, y en cualquier momento nos susurran verdades que habíamos olvidado. Se trata de ver de dónde vienen y adónde van.
Hay un gran Viento, el del Espíritu, que también viene de cara y se encarga de recordarnos que su justicia y su misericordia son innegociables en nuestro mundo; que su Palabra no la puede difuminar la olvidadiza rutina y que su mano habita y comprende todos nuestros problemas. Dios es Viento de cara cuando refresca, avisa, nos muestra su rostro fiel y nos abre un nuevo camino donde pensábamos que ya no había salida.
| ¿Qué recordatorio «esencial» me va trayendo el Viento de Dios en este inicio del año? ¿Identifico algún viento de cara que me esté bloqueando el rumbo? |
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