sábado, 29 de abril de 2017

Comentario Evangelio III Domingo Pascua - Ciclo A - Lc 24,13-35

Arde nuestro corazón con tu Palabra y te reconocemos al partir el pan. Algo se enciende después de haberte hecho el encontradizo. Algo da un vuelvo cuando nos partes el pan. Ahí descubrimos que nos acompañas en el camino de lo cotidiano. Es fácil encender la llama al descubrir tu presencia. Esa llama arde y nos enciende, emergen corazones nuevos, vida nueva, horizontes inexplorados.
Cada día es una oportunidad para ir camino de Emaús, de encuentros, oportunidades, de la alegría de la Pascua. Cada uno de nosotros está invitado a descubrir ese camino que le lleva a su particular Emaús junto a otros, en fraternidad, con compañeros de camino.
¡Descubramos la ruta de Emaús! No hay mapas para ello. Guíate por el Evangelio, por la Luz de Jesús Resucitado. Escucha la Palabra y aliméntate del Pan partido y repartido por Amor.
Fernando Cordero, sscc.

Estamos de fiesta


Hoy, nuestra parroquia acoge a los niños y niñas que, por primera vez, van a recibir a Jesús. Después de un tiempo de preparación, de oración, de celebraciones y de acogida, nuestro templo se engalana para recordar que Jesús es el amigo que nunca falla, que hoy viene al corazón de estos pequeños que desean su presencia.

Tengamos presente en nuestras oraciones a todos los niños que reciben este fin de semana la Primera Comunión que se sientan siempre amigos de Jesús y no olviden  que para que esa amistad continúe, tienen que seguir recibiéndole en muchas más Comuniones.


Que no les falte nuestro calor, nuestra amistad, nuestro cariño, nuestro ejemplo para ser cada vez mejores, sabiéndonos amados por Dios.

FELICIDADES A TODOS!!!!!!!!!

viernes, 28 de abril de 2017

Seamos confiados en Dios


Hoy leemos el Evangelio de la multiplicación de los panes: «Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron» (Jn 6,11). El agobio de los Apóstoles ante tanta gente hambrienta nos hace pensar en una multitud actual, no hambrienta, sino peor aún: alejada de Dios, con una “anorexia espiritual”, que impide participar de la Pascua y conocer a Jesús. No sabemos cómo llegar a tanta gente... Aletea en la lectura de hoy un mensaje de esperanza: no importa la falta de medios, sino los recursos sobrenaturales; no seamos “realistas”, sino “confiados” en Dios.


Manuel López López

Compartiendo vida.... los huracanes

Los huracanes arrancan a su paso con todo lo que encuentran, sin piedad, sin preguntas ni contemplaciones.
Hay momentos en nuestra vida en los que se cruzan ante nosotros huracanes que no podemos controlar... Son aquellos momentos en los que en nuestro interior todo se revuelve, perdemos la estabilidad, nos bloqueamos sin saber muy bien dónde encontrar solución para lo que se nos ha venido encima.
Ante un huracán solo hay dos posturas: enfrentarlo escondernos en la guarida hasta que pase.
Las dos soluciones pueden ser buenas dependiendo de la actitud interna que tengamos para ello.
Si nos enfrentamos a él tenemos que armarnos de fuerza interior, de esa fuerza que sólo puede dar Dios y, desde ahí, desafiar al viento impetuoso vociferándole que no va a poder con nosotros porque nuestra fuerza es más grande que cualquier cosa que se nos pueda presentar en la vida.
Si nos escondemos hasta que pase no nos arriesgaremos a perecer en el intento de superarlo, reconoceremos nuestra debilidad, y en la oscuridad de nuestra alma, esperaremos pacientemente con la seguridad de que Dios está con nosotros.
El huracán puede destrozar todo... pero hay algo que nunca, nunca... nunca.... podrá destrozar: Nuestra capacidad de volver a empezar.

Extraído de Reflejos de luz

jueves, 27 de abril de 2017

Partículas de formación... Primera Comunión

Ahora que estamos a punto de celebrar en la parroquia las Primeras Comuniones quería escribiros acerca de esta expresión.
         
La expresión “Primera Comunión” se refiere a la primera vez que se recibe el sacramento de la eucaristía. Desgraciadamente, muchas veces es la primera y la última que se recibe. Antiguamente, la eucaristía era un sacramento que se recibía de mayor, cuando el neófito se introducía en la comunidad, tras haber recibido el bautismo y la confirmación (cristiano adulto). La Eucaristía es el culmen de la Iniciación Cristina. El Papa San Pío X en 1910 estableció la posibilidad de dar la comunión a los niños con uso de razón, y establecía la edad de siete años para este sacramento junto con el de la penitencia. Este es el momento en el que se invierte el orden de la iniciación cristiana, anteponiendo la eucaristía a la confirmación, para que no se diera una aglutinación de sacramentos (penitencia, confirmación y eucaristía), perdiendo esta iniciación cristiana el sentido original y pleno. Cierto es que esta edad de uso de razón era la que era capaz de distinguir el pan cotidiano con el Cuerpo de Cristo, y esto, no muchas veces lo tenemos claro ni los propios adultos. San Pío X también hablaba de la preparación para este sacramento con catequesis preparatorias.
         ¿Por qué se le llama a este sacramento el sacramento de la comunión? Ciertamente, la Eucaristía es el Sacramento que realiza la Comunión del cristiano con Dios (comunión vertical) y la Comunión de todos los cristianos entre sí (comunión horizontal). Recibimos a Cristo Eucaristía para ser más como Cristo: hay un dicho que dice “somos lo que comemos”. Además, Henri de Lubac en su obra Meditación sobre la Iglesia afirma que “La Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia”. La primera afirmación se refiere a la celebración de la Eucaristía y presidencia por parte del sacerdote, ministro de la Iglesia. Y la segunda: sin eucaristía no hay Iglesia, porque necesitaría algo que es esencial para la Iglesia, la comunión, que se expresa y realiza en la Eucaristía.
         La palabra comunión viene del griego koinonía, y dice mucho de la primera comunidad cristiana, que después ha sido una de las características propias de la Iglesia, junto con la liturgia (celebración de la eucaristía), martyria (predicación de la Palabra de Dios) y diakonía (servicio a los demás).
Por esto mismo, muchas veces se habla que hay personas que no pueden comulgar ya que no solo se recibe el Cuerpo de Cristo, sino que al comulgar se está expresando la comunión con la Iglesia. Y hay acciones nuestras que nos hacen romper con esta comunión. Hay pecados que, cuando se cometen, incurren en una pena canónica impuesta por la Iglesia para expresar la gravedad del mismo, y hacer reaccionar a la persona. Esta pena canónica puede ser la excomunión latae sententiae en la que se incurre con dichos pecados, y sabiendo esta pena. Pecados con esta pena son el aborto consentido, atentar contra las Especies Eucarísticas, atentar contra el Papa, revelación del secreto de confesión… Para el levantamiento de dicha pena y perdón de los pecados, el confesor debe tener la licencia para dicho levantamiento. El Papa Francisco ha concedido la licencia de absolver el pecado de aborto a todos los sacerdotes y de manera permanente. El resto, se tendría que recurrir a la autoridad competente. La excomunión impide a la persona acercarse a cualquiera de los sacramentos, a no ser el del perdón y con el debido arrepentimiento.
La ruptura de la comunión produce el cisma (en lo disciplinar) y la herejía (fe), que a lo largo de nuestra historia se ha manifestado y nos ha dividido. Pero la Iglesia sigue buscando esa comunión plena entre católicos, ortodoxos, luteranos, anglicanos… con la intención del mismo Señor “que sean uno” Jn 17, 21, trabajando el ecumenismo.
La comunión es algo muy importante en la Iglesia, y la eucaristía nos ayuda a vivirla y manifestarla. Por eso es tan importante que nuestra parroquia viva esta expresión de comunión en la Misa Dominical, celebrando los distintos grupos, movimientos, asociaciones… todos los que participamos en una misma acción pastoral en Parroquia Madre de Dios.
 Pidamos al Señor por estos niños que pronto van a recibir al Señor por vez primera, para que Él los cautive y deseen vivir como Él. Que no sea la primera, sino el inicio de una historia preciosa de Amor. Y a nosotros, que nos ayude a vivir esta comunión con Dios y con la Iglesia que se manifiesta precisamente en la eucaristía, y que, signo de esta realidad es la Eucaristía Dominical, donde todos nosotros nos unimos para nutrirnos del Señor, los que compartimos la misma comunión, Palabra, servicio y celebración. En la misma eucaristía hay una oración epiclética sobre los que la celebramos que dice: “Te pedimos, Señor, que el Espíritu Santo congregue en la unidad, a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo”. Así, el Cuerpo de Cristo (eucaristía) edificará el Cuerpo de Cristo (Iglesia).

Antonio Luis Sánchez Álvarez,

párroco.

miércoles, 26 de abril de 2017

Seamos profetas de la Alegría

En tiempos de dolores y de un mundo fragmentado, urge cuidar y defender la alegría. A toda costa, y sin ahorrar ningún esfuerzo para que la alegría se propague por doquier.
Por momentos parece que la alegría se nos escapara entre las manos, como se escurre el agua. Qué duro es cuando nos abriga la tristeza, el desánimo y el sinsabor. Muchos son los profetas de las tristeza: noticias, estadísticas, gobiernos enemistados, suicidios, la III Guerra mundial, nuevas pobrezas y exclusiones. ¡Cuánto ruido hace el mal y la tristeza! Claro, a veces nos hundimos, como en agujeros negros, en tristezas silenciosas, camufladas de buenas razones y del peso del monótono día a día.  
Entonces, tendremos que armarnos de verdad y del optimismo realista que aprendemos de Jesús.  Sí, verdad, porque sabemos que la fuerza de gravedad de nuestra existencia no ha sido ni serán las tristezas. Así, contaremos las estrellas y respiraremos nuevo entusiasmo sin importar cuán agitada sea la vorágine de nuestros afanes cotidianos. Ser profetas de la alegría es ir contracorriente, combatir tanto pesadumbre y caras largas, apasionarnos cada día más y hacer lío. La profecía se funda en la capacidad de denunciar lo que no funciona de acuerdo a la música del reinado de Dios, ahora bien, necesitamos del discernimiento para enterarnos de dónde está surgiendo la alegría nueva querida por el Señor. Es preciso ver el mundo desde la mirada de Dios y así irradiar gozo como el sol inunda el día.
Te has preguntado, ¿dónde están tus fuentes de alegría?  
Esteban Morales Herrera, sj


martes, 25 de abril de 2017

"Si me crucifican, pues yo resucito".. arrasa en las redes sociales

Con una guitarra, dos voces y un crucifijo, el vídeo ya ha cosechado más de 631.000 visitas gracias a frases como "resucito, que crucifican pues yo resucito, yo morí por ti y por todos tus amigos", "tú eres el mesías, el vino y el pan" o "Pedrito, Pedrito ya cantó el gallito y tú me has negado poquito a poquito".