sábado, 7 de marzo de 2015

Comentario Evangelio del domingo 8 de marzo (3º de Cuaresma,ciclo B)

Este relato de Juan, la llamada "purificación" del templo o expulsión de los mercaderes del templo tiene distinto tratamiento en los sinópticos.
Juan lo ubica al comienzo de la vida pública de Jesús, en uno de sus viajes a Jerusalén.
Los sinópticos colocan esta "aventura" de Jesús una vez culminado su viaje a Jerusalén, en su última (o única) Pascua.
Jesús, por la oposición que experimenta de las autoridades religiosas y civiles judías y romanas, siente que se expone a morir.
Parece que esta intervención de Jesús en el Templo fue determinante a la hora de decidir por las autoridades que debía morir.
Pero tampoco debió de ser el "gesto" de Jesús tan llamativo que hubiese provocado un tumulto grave, porque entonces la guardia del templo y los romanos que custodiaban las murallas lo hubiesen apresado. Debió de ser un gesto "profético" significativo pero puntual, que no impidió el normal desenvolvimiento de las actividades de cara a la inmediata Pascua.
Es obvio considerar que en el atrio llamado de "los gentiles" del templo, se comerciaba lícitamente con las ofrendas a Dios.
También hay que observar que el texto de Juan se escribe después de la destrucción del Templo por los romanos en los años 70.
Constatamos del relato la reflexión teológica del evangelista que juega con dos ideas: El templo y el cuerpo de Jesús. El templo fue destruido y Jesús muerto y resucitado. Por ello el culto del Templo ha caducado.

Constatamos algunos puntos importantes:
1º punto: Jesús se enfrenta con indignación a todo el tinglado religioso-mercantil formado en el templo.
2º punto: Obviamente el dinero es necesario y da seguridad y es un medio bueno, pero corre el riesgo de convertirse en un fin y, absolutizarse.
3º punto: Con este gesto simbólico Jesús denuncia la idolatría. El dinero y los negocios han suplantado a Dios.
4º punto: Las piedras del nuevo templo de Dios son cada uno de los creyentes. Los creyentes que formamos la comunidad somos las piedras vivas del templo.
5º punto: La espiritualidad de Jesús es más ética que cultural. La fe que Jesús vive tiene más relación con la justicia que con el culto, que acepta, pero que necesita purificación.

Marcelino Sánchez, sj