domingo, 31 de julio de 2011

Hoy celebramos SAN IGNACIO DE LOYOLA, fundador de la Compañía de Jesús

San Ignacio, nació en Loyola en 1491. Hasta los veintiséis años vivió muy centrado en sí mismo buscando el prestigio, el “quedar bien”, el ser importante, y por eso quiso sobresalir por su poder y su riqueza, y para ello buscó ser militar y trabajar al servicio de señores nobles. Pero precisamente defendiendo el honor de esos señores, participó en una guerra en la que fue herido, en Pamplona, y durante una larga convalecencia en su casa de Loyola, empezó a ver que su vida no había tenido sentido y que quería ofrecerla a Dios siendo santo, como Santo Domingo y San Francisco.

Salió de Loyola en 1522 con el plan de dirigirse a Barcelona y de allí a Jerusalén. Se detuvo en el santuario mariano de Aránzazu y en Montserrat, donde se preparó por un tiempo a una confesión general que duró tres días. El 25 de marzo de ese año se desvió al pueblo de Manresa y su estancia se prolongó once meses. Lo que allí vio, probablemente fue el nuevo rumbo que había de imprimir a su vida: cambiar el ideal del peregrino solitario por el de trabajar en bien de las almas, con compañeros que quisiesen seguirle en la empresa. En este tiempo de Manresa hizo los Ejercicios Espirituales que practicó antes de escribirlos. En abril de 1523 peregrinó a Tierra Santa, que estaba bajo el dominio de Solimán el Magnífico, pero impedido de permanecer en ella, comienza su tardía pero larga vocación de estudiante, que lo llevará a Barcelona, Alcalá de Henares, Salamanca y París. En esta universidad, empieza a llamarse Ignacio.

En torno a él se forma un grupo de 7 compañeros que hacen voto de trasladarse a Jerusalén para ser allí misioneros, y si no lo lograban ponerse a las órdenes del Papa (voto de Montmartre, 1534). Ordenados sacerdotes en Venecia, mientras aguardan inútilmente la oportunidad de trasladarse a Tierra Santa, se ponen a las órdenes del Papa Paulo III, el cual, en 1540, aprueba la Compañía de Jesús. En 1541 se redactó un proyecto de Constituciones y el 8 de abril de ese año se elige como primer General a Ignacio. En su actividad durante el generalato, además de su apostolado directo en la ciudad de Roma, y de escribir las Constituciones, destaca su aportación a la Compañía: su orientación netamente misionera, la organización ejemplar, infundirle el espíritu y abrirle las puertas hacia un apostolado universal. Su más noble ideal fue promover la mayor gloria de Dios por todos los medios a su alcance, “fue un contemplativo en la acción”. Murió el 31 de julio de 1556. Fue beatificado en 1609, y canonizado en 1622, junto a Francisco Javier, Teresa de Jesús, Isidro Labrador y Felipe Neri. Pío XI le nombró en 1922 patrono de los Ejercicios Espirituales y de las obras que los promueven.

Algunas frases de San Ignacio, utilizadas en los Ejercicios:

“En todo y por todo mayor alabanza y gloria de Dios nuestro Señor”
“No el mucho saber harta y satisface el alma sino el sentir y gustar las cosas internamente”
“Conocer a Jesús cada vez mejor, para más amarlo y seguirlo de cerca”
“Dejar actuar al Criador con su criatura y a ésta con su Criador y Señor”
"Conocer nuestros “afectos desordenados” para poder ordenar la vida"
“Fíate de Dios, Él te ama”