domingo, 7 de febrero de 2021

Sanación y fragilidad


 Mc 1,29-39

Es urgente: ¡deja que Jesús te sane! De la fiebre del dolor, de la indolencia, del egoísmo, de la insolidaridad. De la fiebre que nos tiene postrados, que nos quita la dignidad y la libertad. De la fiebre de no acordarnos de los países empobrecidos… ¡Dejemos que Jesús nos sane! ¡Te llevamos a los enfermos para que tú los cures!

Él viene pronto a nuestra llamada, pero hemos de reconocer dicha fiebre, la que nos impide seguir amando y dándonos a los demás. Jesús es el médico que ha padecido antes por nosotros. Su medicina es su vida entregada, donada hasta el final, en la Cruz. En la fragilidad de la Cruz nos revela la fuerza del Amor de Dios.

Jesús nos ayudará a incorporarnos, a salir de la esclavitud de esa fiebre posesiva que no nos deja vivir.

Ante la Campaña de Manos Unidas, pidámosle al Señor que nos libre de ser cómplices del hambre en el mundo y nos haga cada día más generosos y comprometidos con la justicia.

Oración:

Sánanos, Señor, Jesús. Sana nuestras fiebres, nuestras heridas. Sana a este mundo sufriente. Y después de la curación, como la suegra de Pedro, pongámonos a servir. Tú eres la medicina que el mundo, la Iglesia y todos nosotros necesitamos.

Dibu: Patxi Velasco FANO

Texto: Fernando Cordero ss.cc.

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