Jn 20, 19-31
En Pascua se nos invita a ahondar en nuestra fe. Eso tiene sus riesgos y posibilidades. Algunos quedan atrapados en la perplejidad, la eterna duda, esperar algo espectacular ajeno a la armoniosa y cotidiana luz del encontradizo de Emaús…
La Pascua nos compromete. Comulgar es tocar el costado de Cristo. Es recibir, nada más y nada menos, que su Corazón. Esto no nos puede dejar igual. Conmueve y renueva, despierta y nos pone las pilas. Seamos Iglesia esperanzada o Iglesia convaleciente, la eucaristía nos permite entrar en la dinámica de la vida del Resucitado y su compromiso con los más excluidos. Si no tenemos estos días el corazón cerca de los enfermos, de los contagiados por coronavirus, de sus médicos y enfermeros, de sus familias, mal asunto.
Y es que la Pascua es mucha Pascua. Sigamos disfrutando de las escenas que nos regala el Evangelio en familia. Tal y como nos propone nuestro amigo Fano. ¡Qué importante la fe! (No continuamos para no hacer spoiler a los niños que quieran colorear el dibu).
Dibu: Patxi Velasco FANO
Texto: Fernando Cordero ss.cc.