Tenemos este verano un reto; buscar maneras de encontrar serenidad en medio de nuestras frenéticas vidas, de taladrar en profundidad nuestra cotidianidad para poder sumirnos en el ritmo tranquilo de Dios; encontrarnos con Él para que sea el centro de nuestra vida y caminar a su lado. Ojala seamos capaces de captar los detalles del paisaje de nuestra vida para descubrir en todo la huella del Señor. Y que aunque vivamos en este mundo en el que todo se mueve tan rápido podamos cerrar los ojos y saber que Él nos lleva de su mano.
Javi Montes
Extraído de Camino y cayado
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